“Colegio Diocesano
San José”
Semana de Inducción Docente
“Who dares to
teach, must never cease to learn”
En nuestro
quehacer pedagógico
sería importante
plantearnos preguntas como: ¿Analizamos nuestra práctica docente?,
¿Hemos buscado conformar un estilo pedagógico particular?, ¿De qué manera nos
comunicamos con los alumnos? ¿Cuál es mi función en la sociedad, y ésta que espera de mí?
¿Qué es un maestro?
Pare
esto se debe entre otras cosas:
1.
Contemplar en qué lugar llevará a cabo su clase: en el aula o en una sala
específica. Si fuera en otras
dependencias, debe prever su traslado a la sala donde realizará la clase antes
del inicio de ésta.
2.
Realizar una revisión de las planificaciones -diseñadas con anticipación- y de
los materiales que se pretenden utilizar, para seleccionar el o los recursos
educativos adecuados a las características, necesidades del curso y aprendizaje
esperado (de acuerdo a los planes y programas).
3.
Definir claramente en qué momento de la clase será necesario utilizar las Tics.
4. Seleccionar
los recursos educativos que le parecen interesantes de aplicar, según nivel,
sector de aprendizaje y uso aislado o combinado con otros. Es fundamental antes
de realizar clases trabajar con ellos, explorarlos y analizarlos con
anterioridad para conocer su propuesta metodológica y el modo en que estos
operan, para integrarlos en forma correcta a los contenidos que enseñará.
5. Una
vez seleccionado el o los recursos a
utilizar, revisar la coherencia de las actividades que se trabajarán o
redefinir aquellas y con qué modalidad se abordarán, actividades individuales,
en parejas o grupos colaborativos.
6. Es
importante tener un “plan B” para el trabajo en el aula.
2-
Inicio de la clase
Este
momento se caracteriza por la aplicación de
estrategias diseñadas por el docente con el fin de que los alumnos y
alumnas: conozcan los propósitos y actividades de la clase; se sientan
interesados e involucrados en los contenidos que abordarán; tengan la
oportunidad de expresar sus ideas, sentimientos y conocimientos previos sobre
los temas o contenidos que se trabajarán.
Hay
muchas formas de abrir una clase e involucrar a los estudiantes en un contenido
para animar la participación generando retos, desafíos o expectativas sobre un
tópico en particular, por ejemplo, planteando una problemática central a todo
el curso de manera tradicional, presentando los contenidos a través de una
situación, imagen, video o pregunta motivadora inicial, generando interacción
guiada a través de un debate o lluvia de ideas para explorar y activar los
conocimientos previos, propiciando el diálogo entre los estudiantes, etc. y
derivar los contenidos de aprendizaje cerrando la intervención, etc.
Hay
muchas formas de estructurar el desarrollo de una clase, activar la
participación de los alumnos en el desarrollo de las temáticas diseñadas y
lograr los aprendizajes planificados, por ejemplo, promueva actividades que en
base a su propósito y naturaleza, se desarrollen en forma individual en
modalidad uno a uno (1:1), en parejas, en pequeños grupos o a nivel de todo el
curso, aprovechando la flexibilidad que la tecnología ofrece para ejercitar
diversas acciones que se adapten de acuerdo a los diferentes estilos, ritmo de
aprendizaje y a las particulares necesidades e intereses de cada estudiante.
Durante
este momento de la clase, el docente debe tener un rol mediador, siendo
necesario acompañar y guiar el trabajo de sus estudiantes, aclarar dudas,
apoyar la comprensión y entregar constantemente andamios y herramientas que les
permita a ellos resolver problemas o desafíos planteados, por sí mismos.
Utilice estratégicamente los recursos o software educativos de manera que se
generen ambientes educativos desafiantes, coherentes y significativos para los
alumnos.
4. Cierre
de la clase.
Este
momento se caracteriza por ser una instancia que los niños reconocen como tal,
y en la cual se les invita a efectuar una metacognición de lo vivido en la
clase, es decir, a que tomen conciencia de sus progresos, de sus nuevos
aprendizajes y puedan extraer conclusiones.
Es en
este momento en que el profesor sintetiza los contenidos, abriendo nuevos
desafíos o tareas para realizar.
Las
situaciones de aprendizaje deben estar orientadas a crear condiciones para que
los estudiantes comuniquen sus saberes, relacionen, guíen y autorregulen su
aprendizaje. Para esto se requiere crear diversas acciones que se adapten a sus
diferentes estilos, ritmos de aprendizaje y a sus particulares necesidades e
intereses y a su vez representen un desafío real para los niños y niñas.
CARTA DE UN
ALUMNO A
SU PROFESOR